domingo, 10 de abril de 2011

Carta a un costalero

Ya faltan pocos minutos. Has tenido que esperar más de 365 días para volver a vivir este deseado momento. ¡Qué nervioso estás! Te apoyas sobre el costero, observas como un compañero habla con otro; si no el que permanece callado, en silencio, con la mirada perdida; o el que no se puede quedar quieto y va de un lado a otro pero sin saber a dónde va.

El nuevo nervioso porque es su primera vez, y el veterano más nervioso aún porque sabe qué es lo que le espera; que es una noche cargada de emociones y sentimientos. Este es el ritual que año tras año se repite cada atardecer del Jueves Santo.

Vuelves a mirar el reloj, y las agujas apenas se han movido, y te preguntas -¿Por qué el tiempo se ha detenido?-, ¿Qué es lo que pasa?-, ¿Será que mi reloj no funciona?- Mientras vas pensando en preguntarle a un compañero si su reloj marca la misma hora que el tuyo te das cuenta de que son los nervios los que no te dejan en paz. Respiras hondo, y miras a tu alrededor. Puedes comprobar como los miembros de la Junta de Gobierno están ultimando todo para que nada salga mal en el último instante. Necesitas aire fresco. Vas a la puerta, y compruebas, poniendo cara de asombro, el gran gentío que está esperando en la calle. Te pones aún más nervioso. –“ Y este maldito reloj que parece que se ha parado”-

 - ¿Estará bien sujeta la faja? Lo comprobaré de nuevo-. Haces y deshaces los nudos una y otra vez. -¿Salimos ya?-, preguntas al capataz. Él trata de tranquilizarte y te dice que en un par de minutos, mientras piensa –“y a mí ¿quién me tranquiliza?”-.  –“Tengo que guiarlos bien en la salida, cuidado en los costeros, que los faroles no rocen la puerta. Al cielo cuando yo les diga, y no antes. Tengo que transmitirles serenidad. Todo saldrá bien.”-


Mientras, los nazarenos siguen llegando. Caras ilusionadas se les ve, y empiezan a preguntar:- ¿Dónde me pongo?, ¿Aquí está bien?, ¿Salimos ya?, ¿Encendemos las velas?
 Escuchas las bandas tocar, señal que ya han llegado y todo está  preparado para poder salir. Miras el reloj esperando que esa sea la última vez, y es entonces cuando oyes al capataz decir:- “Señores, nos vamos”-. El padre nuestro empieza a sonar, mientras que tres golpes secos no te dejan ni pensar, la puerta se ha comenzado a abrir, el corazón se te acelera, y tus piernas no paran de temblar.
Pero antes de que te vayas déjame que te diga un par de cosas. Eres un privilegiado por  llevar esas queridísimas imágenes sobre tus hombros, y si no lo crees así piensa a cuantas personas les gustaría estar en nuestro pellejo, es por eso por lo que sienten una envidia sana al verte. Si eres costalero es porque has querido, nadie te ha obligado a ello, así que comportate a la altura de las circunstancias. Esto no es una fiesta ni una feria; es el encuentro más mágico y amargo de la historia, que tienes la fortuna de vivirlo en primera persona. Jesús Nazareno y la Virgen María se merecen un gran respeto de tu parte, y que sepas guiarlos, acompañarlos, estar en este duro recorrido con ellos. Que compartas sus sentimientos, que te pongas en su lugar, y que a la vez seas su luz, su consuelo, su esperanza.
Ahora  sólo me queda decirte que salgas ya a la calle, que toda Herrera te espera. Recuerda, no defraudes a quien llevas sobre tu costal, ten una buena estación de penitencia, y por lo demás, que sean ellos quien te guíen.

CARTA A UN COSTALEROCarta a un costalero Ya faltan pocos minutos. Has tenido que esperar más de 365 días para volver a vivir este deseado momento. ¡Qué nervioso estás! Te apoyas sobre el costero, observas como un compañero habla con otro; si no el que permanece callado, en silencio, con la mirada perdida; o el que no se puede quedar quieto y va de un lado a otro pero sin saber a dónde va. El nuevo nervioso porque es su primera vez, y el veterano más nervioso aún porque sabe qué es lo que le espera; que es una noche cargada de emociones y sentimientos. Este es el ritual que año tras año se repite cada atardecer del Jueves Santo. Vuelves a mirar el reloj, y las agujas apenas se han movido, y te preguntas -¿Por qué el tiempo se ha detenido?-, ¿Qué es lo que pasa?-, ¿Será que mi reloj no funciona?- Mientras vas pensando en preguntarle a un compañero si su reloj marca la misma hora que el tuyo te das cuenta de que son los nervios los que no te dejan en paz. Respiras hondo, y miras a tu alrededor. Puedes comprobar como los miembros de la Junta de Gobierno están ultimando todo para que nada salga mal en el último instante. Necesitas aire fresco. Vas a la puerta, y compruebas, poniendo cara de asombro, el gran gentío que está esperando en la calle. Te pones aún más nervioso. –“ Y este maldito reloj que parece que se ha parado”- - ¿Estará bien sujeta la faja? Lo comprobaré de nuevo-. Haces y deshaces los nudos una y otra vez. -¿Salimos ya?-, preguntas al capataz. Él trata de tranquilizarte y te dice que en un par de minutos, mientras piensa –“y a mí ¿quién me tranquiliza?”-. –“Tengo que guiarlos bien en la salida, cuidado en los costeros, que los faroles no rocen la puerta. Al cielo cuando yo les diga, y no antes. Tengo que transmitirles serenidad. Todo saldrá bien.”- Mientras, los nazarenos siguen llegando. Caras ilusionadas se les ve, y empiezan a preguntar:- ¿Dónde me pongo?, ¿Aquí está bien?, ¿Salimos ya?, ¿Encendemos las velas? Escuchas las bandas tocar, señal que ya han llegado y todo está preparado para poder salir. Miras el reloj esperando que esa sea la última vez, y es entonces cuando oyes al capataz decir:- “Señores, nos vamos”-. El padre nuestro empieza a sonar, mientras que tres golpes secos no te dejan ni pensar, la puerta se ha comenzado a abrir, el corazón se te acelera, y tus piernas no paran de temblar. Pero antes de que te vayas déjame que te diga un par de cosas. Eres un privilegiado por llevar esas queridísimas imágenes sobre tus hombros, y si no lo crees así piensa a cuantas personas les gustaría estar en nuestro pellejo, es por eso por lo que sienten una envidia sana al verte. Si eres costalero es porque has querido, nadie te ha obligado a ello, así que comportate a la altura de las circunstancias. Esto no es una fiesta ni una feria; es el encuentro más mágico y amargo de la historia, que tienes la fortuna de vivirlo en primera persona. Jesús Nazareno y la Virgen María se merecen un gran respeto de tu parte, y que sepas guiarlos, acompañarlos, estar en este duro recorrido con ellos. Que compartas sus sentimientos, que te pongas en su lugar, y que a la vez seas su luz, su consuelo, su esperanza. Ahora sólo me queda decirte que salgas ya a la calle, que toda Herrera te espera. Recuerda, no defraudes a quien llevas sobre tu costal, ten una buena estación de penitencia, y por lo demás, que sean ellos quien te guíen.Carta a un costalero Ya faltan pocos minutos. Has tenido que esperar más de 365 días para volver a vivir este deseado momento. ¡Qué nervioso estás! Te apoyas sobre el costero, observas como un compañero habla con otro; si no el que permanece callado, en silencio, con la mirada perdida; o el que no se puede quedar quieto y va de un lado a otro pero sin saber a dónde va. El nuevo nervioso porque es su primera vez, y el veterano más nervioso aún porque sabe qué es lo que le espera; que es una noche cargada de emociones y sentimientos. Este es el ritual que año tras año se repite cada atardecer del Jueves Santo. Vuelves a mirar el reloj, y las agujas apenas se han movido, y te preguntas -¿Por qué el tiempo se ha detenido?-, ¿Qué es lo que pasa?-, ¿Será que mi reloj no funciona?- Mientras vas pensando en preguntarle a un compañero si su reloj marca la misma hora que el tuyo te das cuenta de que son los nervios los que no te dejan en paz. Respiras hondo, y miras a tu alrededor. Puedes comprobar como los miembros de la Junta de Gobierno están ultimando todo para que nada salga mal en el último instante. Necesitas aire fresco. Vas a la puerta, y compruebas, poniendo cara de asombro, el gran gentío que está esperando en la calle. Te pones aún más nervioso. –“ Y este maldito reloj que parece que se ha parado”- - ¿Estará bien sujeta la faja? Lo comprobaré de nuevo-. Haces y deshaces los nudos una y otra vez. -¿Salimos ya?-, preguntas al capataz. Él trata de tranquilizarte y te dice que en un par de minutos, mientras piensa –“y a mí ¿quién me tranquiliza?”-. –“Tengo que guiarlos bien en la salida, cuidado en los costeros, que los faroles no rocen la puerta. Al cielo cuando yo les diga, y no antes. Tengo que transmitirles serenidad. Todo saldrá bien.”- Mientras, los nazarenos siguen llegando. Caras ilusionadas se les ve, y empiezan a preguntar:- ¿Dónde me pongo?, ¿Aquí está bien?, ¿Salimos ya?, ¿Encendemos las velas? Escuchas las bandas tocar, señal que ya han llegado y todo está preparado para poder salir. Miras el reloj esperando que esa sea la última vez, y es entonces cuando oyes al capataz decir:- “Señores, nos vamos”-. El padre nuestro empieza a sonar, mientras que tres golpes secos no te dejan ni pensar, la puerta se ha comenzado a abrir, el corazón se te acelera, y tus piernas no paran de temblar. Pero antes de que te vayas déjame que te diga un par de cosas. Eres un privilegiado por llevar esas queridísimas imágenes sobre tus hombros, y si no lo crees así piensa a cuantas personas les gustaría estar en nuestro pellejo, es por eso por lo que sienten una envidia sana al verte. Si eres costalero es porque has querido, nadie te ha obligado a ello, así que comportate a la altura de las circunstancias. Esto no es una fiesta ni una feria; es el encuentro más mágico y amargo de la historia, que tienes la fortuna de vivirlo en primera persona. Jesús Nazareno y la Virgen María se merecen un gran respeto de tu parte, y que sepas guiarlos, acompañarlos, estar en este duro recorrido con ellos. Que compartas sus sentimientos, que te pongas en su lugar, y que a la vez seas su luz, su consuelo, su esperanza. Ahora sólo me queda decirte que salgas ya a la calle, que toda Herrera te espera. Recuerda, no defraudes a quien llevas sobre tu costal, ten una buena estación de penitencia, y por lo demás, que sean ellos quien te guíen.Carta a un costalero Ya faltan pocos minutos. Has tenido que esperar más de 365 días para volver a vivir este deseado momento. ¡Qué nervioso estás! Te apoyas sobre el costero, observas como un compañero habla con otro; si no el que permanece callado, en silencio, con la mirada perdida; o el que no se puede quedar quieto y va de un lado a otro pero sin saber a dónde va. El nuevo nervioso porque es su primera vez, y el veterano más nervioso aún porque sabe qué es lo que le espera; que es una noche cargada de emociones y sentimientos. Este es el ritual que año tras año se repite cada atardecer del Jueves Santo. Vuelves a mirar el reloj, y las agujas apenas se han movido, y te preguntas -¿Por qué el tiempo se ha detenido?-, ¿Qué es lo que pasa?-, ¿Será que mi reloj no funciona?- Mientras vas pensando en preguntarle a un compañero si su reloj marca la misma hora que el tuyo te das cuenta de que son los nervios los que no te dejan en paz. Respiras hondo, y miras a tu alrededor. Puedes comprobar como los miembros de la Junta de Gobierno están ultimando todo para que nada salga mal en el último instante. Necesitas aire fresco. Vas a la puerta, y compruebas, poniendo cara de asombro, el gran gentío que está esperando en la calle. Te pones aún más nervioso. –“ Y este maldito reloj que parece que se ha parado”- - ¿Estará bien sujeta la faja? Lo comprobaré de nuevo-. Haces y deshaces los nudos una y otra vez. -¿Salimos ya?-, preguntas al capataz. Él trata de tranquilizarte y te dice que en un par de minutos, mientras piensa –“y a mí ¿quién me tranquiliza?”-. –“Tengo que guiarlos bien en la salida, cuidado en los costeros, que los faroles no rocen la puerta. Al cielo cuando yo les diga, y no antes. Tengo que transmitirles serenidad. Todo saldrá bien.”- Mientras, los nazarenos siguen llegando. Caras ilusionadas se les ve, y empiezan a preguntar:- ¿Dónde me pongo?, ¿Aquí está bien?, ¿Salimos ya?, ¿Encendemos las velas? Escuchas las bandas tocar, señal que ya han llegado y todo está preparado para poder salir. Miras el reloj esperando que esa sea la última vez, y es entonces cuando oyes al capataz decir:- “Señores, nos vamos”-. El padre nuestro empieza a sonar, mientras que tres golpes secos no te dejan ni pensar, la puerta se ha comenzado a abrir, el corazón se te acelera, y tus piernas no paran de temblar. Pero antes de que te vayas déjame que te diga un par de cosas. Eres un privilegiado por llevar esas queridísimas imágenes sobre tus hombros, y si no lo crees así piensa a cuantas personas les gustaría estar en nuestro pellejo, es por eso por lo que sienten una envidia sana al verte. Si eres costalero es porque has querido, nadie te ha obligado a ello, así que comportate a la altura de las circunstancias. Esto no es una fiesta ni una feria; es el encuentro más mágico y amargo de la historia, que tienes la fortuna de vivirlo en primera persona. Jesús Nazareno y la Virgen María se merecen un gran respeto de tu parte, y que sepas guiarlos, acompañarlos, estar en este duro recorrido con ellos. Que compartas sus sentimientos, que te pongas en su lugar, y que a la vez seas su luz, su consuelo, su esperanza. Ahora sólo me queda decirte que salgas ya a la calle, que toda Herrera te espera. Recuerda, no defraudes a quien llevas sobre tu costal, ten una buena estación de penitencia, y por lo demás, que sean ellos quien te guíen.Carta a un costalero Ya faltan pocos minutos. Has tenido que esperar más de 365 días para volver a vivir este deseado momento. ¡Qué nervioso estás! Te apoyas sobre el costero, observas como un compañero habla con otro; si no el que permanece callado, en silencio, con la mirada perdida; o el que no se puede quedar quieto y va de un lado a otro pero sin saber a dónde va. El nuevo nervioso porque es su primera vez, y el veterano más nervioso aún porque sabe qué es lo que le espera; que es una noche cargada de emociones y sentimientos. Este es el ritual que año tras año se repite cada atardecer del Jueves Santo. Vuelves a mirar el reloj, y las agujas apenas se han movido, y te preguntas -¿Por qué el tiempo se ha detenido?-, ¿Qué es lo que pasa?-, ¿Será que mi reloj no funciona?- Mientras vas pensando en preguntarle a un compañero si su reloj marca la misma hora que el tuyo te das cuenta de que son los nervios los que no te dejan en paz. Respiras hondo, y miras a tu alrededor. Puedes comprobar como los miembros de la Junta de Gobierno están ultimando todo para que nada salga mal en el último instante. Necesitas aire fresco. Vas a la puerta, y compruebas, poniendo cara de asombro, el gran gentío que está esperando en la calle. Te pones aún más nervioso. –“ Y este maldito reloj que parece que se ha parado”- - ¿Estará bien sujeta la faja? Lo comprobaré de nuevo-. Haces y deshaces los nudos una y otra vez. -¿Salimos ya?-, preguntas al capataz. Él trata de tranquilizarte y te dice que en un par de minutos, mientras piensa –“y a mí ¿quién me tranquiliza?”-. –“Tengo que guiarlos bien en la salida, cuidado en los costeros, que los faroles no rocen la puerta. Al cielo cuando yo les diga, y no antes. Tengo que transmitirles serenidad. Todo saldrá bien.”- Mientras, los nazarenos siguen llegando. Caras ilusionadas se les ve, y empiezan a preguntar:- ¿Dónde me pongo?, ¿Aquí está bien?, ¿Salimos ya?, ¿Encendemos las velas? Escuchas las bandas tocar, señal que ya han llegado y todo está preparado para poder salir. Miras el reloj esperando que esa sea la última vez, y es entonces cuando oyes al capataz decir:- “Señores, nos vamos”-. El padre nuestro empieza a sonar, mientras que tres golpes secos no te dejan ni pensar, la puerta se ha comenzado a abrir, el corazón se te acelera, y tus piernas no paran de temblar. Pero antes de que te vayas déjame que te diga un par de cosas. Eres un privilegiado por llevar esas queridísimas imágenes sobre tus hombros, y si no lo crees así piensa a cuantas personas les gustaría estar en nuestro pellejo, es por eso por lo que sienten una envidia sana al verte. Si eres costalero es porque has querido, nadie te ha obligado a ello, así que comportate a la altura de las circunstancias. Esto no es una fiesta ni una feria; es el encuentro más mágico y amargo de la historia, que tienes la fortuna de vivirlo en primera persona. Jesús Nazareno y la Virgen María se merecen un gran respeto de tu parte, y que sepas guiarlos, acompañarlos, estar en este duro recorrido con ellos. Que compartas sus sentimientos, que te pongas en su lugar, y que a la vez seas su luz, su consuelo, su esperanza. Ahora sólo me queda decirte que salgas ya a la calle, que toda Herrera te espera. Recuerda, no defraudes a quien llevas sobre tu costal, ten una buena estación de penitencia, y por lo demás, que sean ellos quien te guíen.

ESPERO VUESTROS COMENTARIOS

miércoles, 6 de abril de 2011

hoy

hoy os voy a hacer un cuestionario :
¿que pensais de la semana santa?
¿de que vais en la semana santa ?
¿quee te gusta mas de la semana santa?
¿te gusta el olor a insienso?
¿que dia te gusta mas?
¿por que?
¿que santo te gusta mas?
¿de que vas a ir en la semana santa del cole?
¿que hermandad o coorporacion le a tocado a vuestra clase?
os espero 
espero vuestra respuesta si me lo quereis contestar contestarmelo por un comentario o por el movil etc.....
hasta mañana

6 DE ABRIL

Hola chicos ya se que llevo muchos dias sin escribir , pero a sido por que he tenido problemas en esto del blog y no e podido comentar nada.
Pero espero que no me ocurra mas,desde ahora empezare a hablar de la semana santa , que por las calles de herrera huelen a cuaresma desde hace ya mucho tiempo a si que os espero ver  por alli que una semana santa sin espectadores no es nadaa  a si que chicos a ponernos las pilas que este domingo no pero el siguiente es ya Domingo de ramos y luego viene el lunes santo y despues el martes santo y luego el miercoles santo que sale el via crusi y despues el jueves santo que sale jesus nazareno, la esperanza y las misericordias luego el viernes santo que sale jesus nazareno, san juan y la virgen de los dolore sque se hace el prendimiento es maravilloso, despues el sabado santo que sale el cristo crucificado, el snato iuntierro y la virgen d elos dolores y el domingo de resureccion que sale el resucitadoooo estoy deseando de que llegue la semana santa seguro que me lo paso genial.
Hasta el proximo dia que escriba esta al corriente de mi blog que voy  aponer cosas muy interesantes.
adios seguidores

sábado, 18 de diciembre de 2010

hola

Buenos dias como os lo pasasteis ayer sábado yo muy bien espero que os guste lo que voy a poner os voy a poner algo muy interesante pero eso será mañana , aunque si que os puedo adelantar algo va sobre casas de new york adornadas , con adornos de Navidad esta muy xulo también tengo casas con portal de belén preciosas también tengo casa con árboles de NAVIDAD  esta bastantte bonita también os voy a poner vidios de algo muy interesante .
hasta la proxima.

hola a todos

Quiero decir a los de mi clase que han quedado para casa las tareas de ingles la ficha y de medio la ficha también.
¿Bueno veoo que no me dejais muchos comentarios?
os queiero hacer una pregunta
_¿como os a salido el examen de medio?
_¿habeis estudiado para el examen de lengua?
_¿vais este finde de cumple?
_ ¿cuantas redes sociales teneis?
_¿habeis echo los deberes?
Bueno espero que me  contesteis en un comentario , porque n sabeis una cosa me gusta leer vuestro comentarios , mañana os voy a poner algo interesantísimo mejor que mireis el blog para verlo.
También os quiero decir que me dejeis muxas visitas por ahora llevo muy pocas 300 quiero llegar a las 5.000 como la seño pero bueno
buen finde.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ola seguidores de mi blog

os quiero recordar a los de mi clase que traigais la comida de los abuelitos que sino teneis suspensa religion
cuando la traigais  me teneis que a visar de que la habeis traido y eso va solo para los que no lan traido
hoy me quiero despedir con una letra de una cancion que segurisimo que os gusta
quitame este velo porque quiero ver el cielo
aunque a si no empieza es la letra de la cancion
Feliz puente
xD